RADIO MARIA, OBRA DE MISERICORDIA

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El apostolado es sin límites, si que lo es. En estos años de sacerdocio lo he comprobado. Es más, creo que la primer forma de apostolado es la oración. Recién ordenado sacerdote me lo planteé yo mismo. Recuerdo que inicié en una parroquia con zona urbana y zona rural, era vicario y el párroco me asignó la parte rural. Dios fue llevando las cosas a su manera. Recuerdo que en una ocasión me puse de rodillas y oré mucho, con miedo, ante el mundo que me esperaba. Había estado 11 años en el Seminario preocupándome por el “cómo hacer las cosas afuera”, “qué tipo de pastoral sería efectiva ante los retos del mundo”, de aquel entonces. La oración fue intensa y constante: ¿Qué debo hacer? ¿Qué pastoral llevar a cabo? Dios lo hizo todo, claro, todo es de Él. En la pastoral es clave, la Divina Providencia también está en la Pastoral.

¿Cuántos tipos de apostolados hay? Tantos como necesidades, como personas necesitando de Dios. Y allí Dios nos envía. Así te encontrás sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos, todos misioneros en los lugares más inimaginables: la escuela, lo rural y lo urbano, los dispensarios, los más pobres entre los pobres, los niños, los enfermos, los ancianos abandonados, las prostitutas, los alcohólicos, los vacíos del alma, los desorientados… Podríamos hacer una gran lista y siempre sería incompleta.

No puedo olvidar que iba a las capillas en la zona rural en bicicleta y, por años, caminando a una zona donde ir en bicicleta no era recomendable por el tipo de camino y menos en vehículo.

Nunca te podés imaginar lo que debés hacer para llevar el Evangelio a los demás de las formas posibles y la más excelsa por encima de todas es la celebración Eucarística. Cuando tenés amplia zona rural, especialmente, y no podés estar allí cada domingo y vas a los 15 días, por ejemplo, notás la ilusión con que la gente espera que llegués para que les llevés el Pan de Vida Eterna. Es un cansancio que vale la pena. Esa ansia eucarística no tiene precio.

En una ocasión nos planteamos en la Comisión Arquidiocesana de Pastoral Rural el que teníamos que cumplir con un punto que estaba sin cumplir en un documento Arquidiocesano: un programa de radio. Fue cuando, por Providencia Divina, llegamos a Radio María y 9 años después, aún no sabemos cómo llegamos, cómo iniciamos un programa… Definitivamente que todo es obra de Dios. Hay que aprender a reconocerlo.

Más sorprendente aún, cómo Dios quiso, a través de mi Obispo, el que asumiera como Director de Radio María.

Radio María es una forma diferente de evangelizar que no te imaginás. Dialogando con lo que hace un programa, les he comparado con el profesor, también me ha tocado estar en las aulas dando clases. Una hora de programa significa dos horas de preparación. Tenés un público atento, no les ves las caras pero sabés que están allí: escuchando, atentos, en medio de su quehacer y ocupaciones, desde cualquier lugar: el lecho de enfermo, el trabajo, el campo, la casa. Los tenés a todos: niños, jóvenes, adultos, enfermos, tristes, alegres, padres de familia, sacerdotes, religiosas… Hablás para todos, hacerte entender por todos, evangelizarlos, comunicarles a Jesucristo, consolarlos… No es un arte, es evangelización en un estilo diferente, no mejor que las otras formas de evangelización. Pero es una forma de evangelización muy importante que, como las otras, requiere un plan, nuestra programación, y agentes de evangelización, todo el voluntariado en general (de programa, de oración, en las ciudades…).

Se habla de Radio María como de una parroquia virtual que llega a todos lados, y ciertamente lo es. Se llega todos lados y no sabés ni cómo se da. Sólo sabés que se está evangelizando. No tenés contacto con nadie, a no ser que llamen a Radio María y pregunten por el tema que se está tratando, pero en todo caso no tenés número exacto no aproximado de la cantidad de gente que te escucha, ni los efectos que logra tu evangelización. Sólo sabés que debés preparar bien tu tema, de la mejor manera, no puede ser mediocremente. La fe de mucha gente depende de lo que hablás a aire.

Es otra forma de evangelización. No se buscan gratitudes ni protagonismos, porque no tenés ese efecto de la calle o de las parroquias. Allí te das cuenta porque opinan te dicen o, simplemente, la gente se va y te deja sólo.

Pero cuando te encontrás por lo menos con una persona que de repente te pregunta si estás en Radio María, que te ha escuchado allí y de lo mucho que le ha ayudado la Radio en su vida, entonces Dios te da la gracia de alegrarte y saber que Él está haciendo su obra en tantos corazones, que allí se está haciendo mucho bien.

El Mariathon, desde esa visión de la Radio, se convierte en “Obra de Misericordia”: está con el enfermo, con el que sufre, con el que está solo, en el trabajo y en la casa. Todos sienten el consuelo de Dios a través de Radio María.

Escapa de nuestra imaginación y de toda encuesta el bien que realiza Radio María. el bien que se hace no se puede medir, es imposible. Sólo sabemos del bien que se hace cuando muchos quieren ayudar para que esta obra siga evangelizando y comentan el bien que les hace en sus vidas la programación.

Unidos en oración para que esta obra de evangelización continúe.