Lo que promete el Señor a quien resiste a las tentaciones

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Recordemos que las tentaciones del demonio a Jesús, se realizaron en un contexto muy importante, el Señor había sido Bautizado en el desierto y una voz decía: “Este es mi hijo amado mi predilecto, escúchenle”, luego se fue al desierto donde el demonio lo tienta apelando a su identidad de ser hijo de Dios. Toda tentación busca desviarnos de nuestra identidad de cristiano.

En el texto de la transfiguración una voz de lo alto decía: “Este es mi hijo amado en quien he puesto mis complacencias”, es la misma voz, la misma proclamación del Padre del cielo… Teniendo en cuenta este panorama podemos decir que quien es capaz de soportar las tentaciones es proclamado y glorificado por el Padre como hijo de Dios, y el enemigo busca como no cumplamos los propósitos de cuaresma, pues sabe que estamos levantando la mirada a lo alto para salir del pecado y elevarnos a la dignidad de ser hijos de Dios, por lo tanto luchará para que vivamos según el hombre viejo.

Cuando ante la tentación nos ponemos firmes abrazándonos al Señor y soportando las fuerzas del mal el Señor se glorifica en nosotros… Cristo es el Mesías y ha venido a padecer y morir por nosotros, por lo tanto la liturgia de la Iglesia recuerda que el final de la pasión de Cristo no es la muerte sino la resurrección.