CUARESMA 2017

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Por El Pbro. José  Antonio Espinoza 

Nos aproximamos con rapidez a la Cuaresma 2017. Una Cuaresma más, que para los mayores, sumamos una más a las muchas que hemos vivido. Y, entonces, debemos preguntarnos: ¿Qué han hecho en nuestras vidas tantas Cuaresmas?

Tantos “Miércoles de Ceniza” en que hemos ido a la Iglesia a que nos impongan ese signo penitencial en nuestra frentes, o en nuestras cabezas, y… ¿sólo hemos llorado inútilmente nuestros pecados sin cambio alguno? O ¿hemos crecido en pecados, sumandos pecados a pecados? De repente es simplemente “rutina”, nos acostumbramos y esperamos el tiempo de la Cuaresma para deleitar una comidas propias de estos días o correr a las playas porque lo hace todo el mundo, en un país donde el sol está, prácticamente, los 365 días del año, con algunos episodios lluviosos. Existen quienes entran en crisis porque no tienen la oportunidad de ir al mar, los costos pueden volverse altos, entonces idean unas piscinas en la calle, en el patio o en la entrada de la casa. Bien. Qué podemos decir. ¿Qué tal si también tenemos nostalgia de volver a la Iglesia y participar del sacramento de la Confesión, Reconciliación? Qué tal la nostalgia del volver el Domingo de Ramos ¿Qué tal la nostalgia del Jueves Santo en visita al Monumento? Y ¿cuántas nostalgias más?

La Penitencia no es mala. Es mejor una penitencia con sentido de conversión que…

Les contaré una anécdota. En una ocasión me regalaron un pase de comida para 2 en un buen restaurante. Tenía vencimiento y lo guardé para una ocasión especial. La ocasión llegó: el cumpleaños de mi mamá. Fuimos a ese restaurante muy bueno, era buffet. Como era de esperarse: comí muy variado, aprovechando cosas que no comía con frecuencia. Estábamos disfrutando aquellos manjares, mi mamá y yo, cuando de repente entraron varias candidatas del mundo a mis Universo a participar del buffet: altas, delgadas… en fin. Me sorprendió ver que  comieron muy poco, sólo un poco de ensalada y un poco de agua ¡cómo perdían aquella oportunidad de aquellos manjares! Pensé…

Y pienso más: aquellas jóvenes se sacrificaban para llegar, sólo una de ellas a la corona de Mis Universo. Comían poco por conservar la figura, seguro mucho ejercicio y entrenamiento de muchas cosas, una vida de mucho esfuerzo, por la oportunidad a esa temporal corona.

Europa, Estados Unidos viven el escándalo de sus jóvenes que se van al ISIS con todo lo que signifique como ideología y sacrificio de su tiempo y sus comodidades. Nosotros hacemos cada vez más “light” nuestra fe y le vamos quitan los sacrificios, el ayuna, la oración, las abtinencias… Quitamos todo lo que tiene olor a cruz, a donación de sí mismos con “místicas”. Tan así que hasta evitamos hasta nombrar a Dios.

Cuaresma: volver a Dios y contemplar la cruz, no como destino, sino como camino hacia el mejor de los destinos: el cielo. San Pablo nos anima a avanzar con la imagen de la carrera: “yo corro, no como a la ventura; y ejerzo el pugilato, no como dando golpes en el vacío, sino que golpeo mi cuerpo y lo esclavizo; no sea que, habiendo proclamado a los demás, resulte yo mismo descalificado” (1Cor 9, 26-27).

Corramos, hagamos nuestra carrera, creer es para héroes, héroes de la fe. Fijémonos en Juan Pablo II, Madre Teresa, San Agustín… esos me fascinan y hay muchísimos más, en gran cantidad. Descubramos el heroísmo de ser santos con una lucha muy diferentes que algunos quieren borras y aún no hemos terminado de descubrir.

Entremos a esta Cuaresma de una forma muy diferente, sin perder el verdadero heroísmo y el sacrificio. La cruz es para verdaderos héroes.